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Wifi administrado

Wifi para oficinas y salas de juntas que no se cae con la sala llena

El wifi de una oficina se rompe casi siempre en el mismo sitio: la sala de juntas a las diez, con catorce personas conectadas y dos compartiendo pantalla. Ese caso no se arregla con más potencia, sino dimensionando por dispositivos activos y por tiempo de aire disponible.

Cobertura y capacidad son dos problemas distintos

Una oficina puede tener señal perfecta en todos los rincones y aun así ir lenta. Cobertura responde a «¿llega la señal?»; capacidad responde a «¿cuántos pueden usarla a la vez?». Cuando el gerente dice que va lento solo en la reunión de los lunes, el problema es el segundo. Las salas concentran en veinte metros cuadrados lo que en planta abierta estaría repartido en doscientos, y cada laptop llega con un teléfono detrás. El equipo que sobra para el pasillo se queda corto en cuanto se cierra esa puerta.

El aire se reparte en tiempo, no en megabits

Esta idea cambia todas las decisiones que vienen después. Un canal de radio es medio compartido: solo un dispositivo transmite a la vez y los demás esperan turno.

Cada segundo ofrece cerca de 1.000 milisegundos de aire, de los cuales entre 800 y 900 quedan utilizables tras descontar balizas, respuestas de sondeo y confirmaciones. Ese presupuesto se reparte entre todos los asociados al mismo radio, y de ahí salen dos reglas que usamos al diseñar:

  • No más de unos 25 dispositivos activos por radio, y menos si la banda está sucia.
  • Techo del 70 % de ocupación de aire. Por encima de ese punto la latencia se dispara antes de que el rendimiento agregado baje, que es justo lo que la gente describe como «va lento a ratos».

Hay un segundo efecto: un dispositivo lejano transmite despacio y ocupa el canal más tiempo del que ocuparía uno cercano moviendo los mismos datos, así que una sola computadora pegada al límite degrada a todo el grupo.

Cómo dimensionamos una sala de juntas

Contamos dispositivos activos, no sillas

Una sala de doce puestos rara vez tiene doce dispositivos: tiene doce laptops, diez teléfonos que siguen asociados en el bolsillo, un televisor, un sistema de audio y a veces una tableta de control. Partimos del número real de asociados y de cuántos transmiten a la vez.

Asignamos ancho de banda por aplicación

Una videollamada en alta definición pide pocos megabits por sentido y es tolerante al rendimiento pero muy sensible a la variación de retardo y a la pérdida. Compartir pantalla sube el pico. Sumamos por perfil de uso: una sala de capacitación con veinte personas viendo video no se parece a un directorio de cuatro.

Decidimos si la sala merece su propio equipo

Cuando una sala concentra entre veinte y cuarenta dispositivos activos deja de ser parte del piso y pasa a ser un proyecto propio. Un tabique de yeso descuenta apenas unos decibelios, así que dos salas contiguas se oyen entre ellas: se diseñan juntas o se estorban juntas.

Bajamos potencia y estrechamos el canal

En densidad alta el objetivo es hacer celdas pequeñas y limpias. Se reduce la potencia de transmisión para que la celda termine donde termina la sala, y se estrecha el canal para tener más canales distintos que repartir. Es contraintuitivo y es lo que funciona.

Ancho de canal: por qué 80 MHz puede empeorar tu oficina

Ensanchar el canal sube la velocidad de una conexión aislada y reduce cuántos canales independientes te quedan. Ese es todo el intercambio.

En 5 GHz, con canales de 20 MHz dispones de la lista completa. Al unirlos de dos en dos para formar 40 MHz, la cantidad de canales que no se pisan cae a la mitad. Al llegar a 80 MHz quedan alrededor de seis, así que en un piso con ocho equipos dos o más comparten canal por fuerza, y compartir canal es volver a la cola de espera del apartado anterior.

La regla que aplicamos: 80 MHz solo donde hay poca densidad y el aire está limpio; 20 o 40 MHz donde hay muchos equipos juntos. En 2.4 GHz no hay debate: 20 MHz fijo y solamente los canales 1, 6 y 11, los tres que no se solapan. Cualquier otra elección genera interferencia parcial, peor que la colisión limpia porque no se ve en la consola.

Qué queda instalado y documentado

  • Puntos de acceso Ubiquiti montados en cielo raso, con su boca PoE identificada en el rack
  • Plan de canales y potencia por radio, distinto para planta abierta y para salas cerradas
  • Red separada para el personal, con la seguridad y el acceso que definas
  • Perfil de tráfico para videollamada, con prioridad de voz y video
  • Límite de dispositivos por radio y umbral de señal mínima configurados y anotados
  • Inventario con el modelo y la ubicación de cada equipo instalado

Lo que pide una videollamada, en números

Una llamada de video no necesita mucha velocidad; necesita regularidad. Estas son las magnitudes con las que verificamos una sala antes de darla por buena:

  • Pérdida de paquetes por debajo del 1 %. A partir de ahí el códec reconstruye y aparece el pixelado.
  • Variación de retardo baja y estable. Un promedio bueno con picos periódicos suena peor que uno mediocre y constante.
  • Reintentos de trama en el orden bajo. Un porcentaje alto delata interferencia o una celda estirada, aunque la potencia se vea correcta.

Si las cuatro cifras están en rango y la reunión igual falla, el problema ya no está en el aire: suele estar en la salida a internet, y eso se ataca desde tu circuito de internet.

Datos de la casa

25 Dispositivos activos por radio como techo de diseño
70 % Ocupación de aire a partir de la cual sube la latencia
5 Modelos de punto de acceso publicados con precio en la tienda
3 dB Lo poco que descuenta un tabique de yeso entre dos salas

Para seguir leyendo

Dudas frecuentes de oficina

¿Cuántos puntos de acceso necesita mi oficina?

Sale de contar dispositivos activos y de medir el piso, no de una fórmula por metros. Una planta abierta de personal administrativo tolera celdas grandes; una sala de capacitación con veinte laptops necesita equipo propio aunque esté a diez metros del anterior. Primero el conteo y la medición, después la cantidad.

¿Por qué la reunión de los lunes va lenta y el resto de la semana no?

Porque el lunes coincide el máximo de dispositivos transmitiendo en el mismo canal. La cobertura no cambió entre el viernes y el lunes; cambió cuánta gente compite por el turno. Se ve en la ocupación de aire de ese radio a esa hora, así que conviene mirar los contadores durante el problema y no al día siguiente.

¿Conviene un punto de acceso dentro de cada sala de juntas?

Conviene cuando la sala sostiene veinte o más dispositivos activos, cuando sus paredes son de material pesado o cuando se usa a diario para videoconferencia. Para una sala de cuatro personas que se ocupa dos veces por semana suele bastar con bajar la potencia del equipo del pasillo para que la celda la cubra sin desbordarse.

¿Sirve poner un repetidor en la sala que va mal?

Casi nunca. Un repetidor recibe y retransmite en el mismo aire, así que gasta el doble de tiempo de canal para mover los mismos datos y añade retardo. En una sala congestionada empeora justo lo que se quería arreglar. Lo correcto es llevar cable y montar un equipo con su propia boca alimentada.

¿Cuántas redes inalámbricas debería publicar la empresa?

Las menos posibles. Cada nombre adicional emite sus propias balizas en todos los canales donde existe, y ese sobrecoste sale del mismo presupuesto de aire que usan tus usuarios. Con dos suele bastar: personal y visitas. Las divisiones adicionales se hacen por asignación de red interna, no publicando nombres nuevos.

Dinos qué sala se cae y a qué hora

Con el área, el número de asistentes habitual y el horario del problema podemos anticipar la causa. Vamos, medimos durante una reunión real y te decimos qué cambia.