El internet se cae varias veces al día y siempre vuelve solo
Dura dos minutos, todos se quejan, y cuando llamas ya funciona. La única salida es dejar corriendo una medición que capture la caída mientras ocurre y que diga de qué lado del router estuvo el problema.
Un corte que se cura solo no deja pruebas
Los cortes cortos son el problema más difícil de atender porque se reparan antes de que llegue quien puede mirarlos. El proveedor revisa y ve el enlace arriba. El técnico llega y todo funciona. La conversación se queda en la palabra de la gente contra un panel que dice que no pasó nada. Debajo puede haber cosas muy distintas: el enlace del proveedor que renegocia, el equipo de borde que se recalienta o se queda sin memoria, un corte de energía de tres segundos que reinicia el switch, una tormenta de difusión provocada por un cable puenteado entre dos bocas, un rango de direcciones agotado a media mañana, o dos equipos peleando por la misma dirección. Cada una tiene una firma distinta en el tiempo y en el alcance: a quién afecta, cuánto dura y si el corte llega hasta la red local o solo hacia afuera. Capturar esas dos dimensiones es todo el trabajo.
Cómo capturar la caída mientras está ocurriendo
1. Deja dos pings corriendo en paralelo
Desde una computadora que quede encendida, abre dos ventanas: una con `ping -t` hacia la puerta de enlace y otra con `ping -t` hacia una dirección pública como 1.1.1.1. Cuando ocurra el corte, la comparación te da la respuesta sin discusión. Si el ping local sigue respondiendo y el público falla, el problema está del router hacia afuera. Si fallan los dos a la vez, el problema está dentro de tu red.
2. Guarda la evidencia con marca de tiempo
Redirige la salida a un archivo para poder mirarla después: `ping -t 1.1.1.1 > C:\corte.txt`. Cada línea perdida deja el rastro del minuto. Un registro de varios días con la hora exacta de cada interrupción convierte la queja en un dato, y es lo primero que un proveedor serio te va a pedir.
3. Lee el registro de eventos del equipo de borde
Casi todos los routers y firewalls guardan un historial. Busca reinicios, renegociaciones del enlace y mensajes sobre memoria o temperatura. Un equipo que se reinicia solo deja constancia; uno cuyo enlace cae y sube deja otra bien distinta. Anota si la hora coincide con lo que registró el ping.
4. Revisa energía y temperatura
Toca el equipo: si quema, muévelo. Muchos cortes intermitentes de tarde son un router encerrado en un gabinete sin ventilación en un país cálido. Y un microcorte eléctrico de dos segundos, que ni siquiera apaga las luces, reinicia el switch y el router: si no hay una unidad de respaldo de energía, esa causa está siempre abierta.
5. Delimita a quién afecta
Pregunta si la caída la sienten todos a la vez o solo un piso, solo el wifi, o solo un grupo. Si es todo el mundo, mira el borde. Si es un segmento, mira el switch de ese segmento y su alimentación. Si es solo inalámbrico, el enlace está bien y el problema es de radio.
6. Descarta bucle, direcciones y duplicados
Un cable conectado entre dos bocas de la misma red crea un bucle y la red se congela por ráfagas hasta que alguien lo desconecta. La protección contra bucles en el switch lo evita. Revisa también cuántas direcciones libres quedan en el rango a media mañana y si hay avisos de dirección duplicada en los equipos.
Qué firma deja cada causa
La misma queja, «se cae el internet», tiene firmas que no se parecen. Con el registro del ping y la hora del corte casi siempre se identifica la causa antes de tocar nada.
- Enlace del proveedor: falla el ping público y responde el local. Suele durar de segundos a minutos y afecta a todo el mundo a la vez.
- Reinicio del equipo de borde: fallan los dos pings, la interrupción dura entre uno y tres minutos y el registro muestra el arranque.
- Microcorte eléctrico: fallan los dos, es simultáneo en varios equipos y no hay ningún mensaje de error, porque nadie tuvo tiempo de escribirlo.
- Bucle de red: la red va y viene en ráfagas rápidas y la carga del switch sube al máximo. Empieza cuando alguien conectó algo.
- Rango de direcciones agotado: no se cae para quien ya está conectado, solo para quien llega. Aparece siempre a la hora de entrada.
- Dirección duplicada: se cae un equipo concreto, o dos por turnos, mientras el resto funciona.
De cada síntoma a su arreglo
- Enlace inestable del proveedor: reclama con el registro de horas y minutos. Sin ese archivo, el caso se cierra como no reproducible.
- Equipo de borde recalentado: sácalo del gabinete cerrado, límpiale el polvo y déjale aire. Es la causa más barata de descartar y una de las más comunes.
- Fuga de memoria en el router: se degrada con los días y se cura al reiniciar. Actualiza el firmware; si vuelve a pasar, el equipo está por debajo de lo que la oficina necesita.
- Microcortes de energía: instala respaldo de energía para router, switch y punto de acceso. Sin eso, cada parpadeo eléctrico es un corte de red de tres minutos.
- Bucle entre dos bocas: activa la protección contra bucles y el árbol de expansión en el switch de acceso. Un switch no administrable no puede protegerte de esto.
- Rango de direcciones agotado: amplía el rango y acorta el tiempo de préstamo. Cuenta también teléfonos y visitas, que suelen ser la mitad de lo conectado.
- Dirección duplicada: un equipo con dirección fija dentro del rango automático. Se corrige reservando la dirección en el servidor en vez de fijarla en el equipo.
- Cable de subida dañado: el enlace hacia el rack sube y baja. Se ve en el contador de cambios de estado del puerto y se reemplaza el tramo.
- Corte que solo afecta al wifi: el enlace está bien y lo que se reinicia es el punto de acceso, casi siempre por alimentación insuficiente desde el switch.
- Sin monitoreo: si nadie está mirando, el corte no existe para nadie más que para quien lo sufrió. Un sistema que registra caídas cierra la discusión.
Un solo enlace es un punto único de falla
Cuando la causa resulta ser el proveedor, el diagnóstico se acaba y empieza una decisión de negocio: cuánto cuesta una hora sin sistema. Ninguna operadora garantiza continuidad absoluta, y ningún medio físico es inmune a una obra en la calle.
La respuesta técnica es tener un segundo camino y un equipo de borde que sepa cambiarse a él solo. Con dos enlaces de proveedores distintos y conmutación automática, un corte del principal deja de ser una parálisis y pasa a ser una degradación de unos segundos que casi nadie nota. Conviene que el segundo enlace use una tecnología distinta al primero: si el corte es una zanja mal hecha, un respaldo por el mismo medio se corta con la misma pala.
El cálculo se hace con dos números tuyos: cuántas horas al mes se cayó, y cuánto pierde la operación por hora. Cómo se arma esa redundancia está en el segundo camino y su conmutación automática.
Qué haces hoy y cuándo hay que escalarlo
Hoy mismo:
- Deja los dos pings corriendo y guardando a un archivo, en una máquina que no se apague.
- Anota cada corte: hora, duración, a quién afectó y si el wifi seguía asociado.
- Toca el router y el switch; si están calientes o encerrados, dales ventilación.
- Comprueba que el equipo de borde no comparta tomacorriente con la cafetera ni con un aire acondicionado.
- Cuenta las direcciones libres del rango a la hora de entrada.
Escala cuando:
- El registro muestra cortes recurrentes hacia afuera con la red local sana: eso es del proveedor y ya tienes con qué reclamar.
- Los cortes afectan a todos y coinciden con reinicios del equipo: el borde está pasado de capacidad o averiado.
- La red se congela en ráfagas y nadie sabe qué se conectó: hay que buscar el bucle con el switch, puerto por puerto.
- Necesitas que alguien vigile la red de forma continua, porque la atención la prestan personas y no cubre la madrugada.
Preguntas sobre cortes intermitentes
¿Cómo sé si la culpa es del proveedor o de mi equipo?
Con dos pings simultáneos, uno a la puerta de enlace y otro a una dirección pública. Si el local responde durante el corte y el público no, el problema está afuera. Si ambos fallan al mismo tiempo, el problema está en tu red o en el equipo de borde.
¿Por qué siempre se arregla justo cuando llamo?
Porque muchos cortes duran menos que el tiempo de espera de la llamada. No es mala suerte: es la razón por la que hace falta una medición corriendo todo el día. La evidencia no se recoge durante la falla, se recoge antes de que ocurra.
¿Un respaldo de energía sirve si la luz casi no se va?
Sirve sobre todo para eso. Los parpadeos de uno o dos segundos no apagan las luces pero sí reinician equipos de red, y ese reinicio deja a la oficina sin servicio durante los dos o tres minutos que tarda en volver el enlace.
¿Reiniciar el router todas las mañanas es una solución?
Es un síntoma disfrazado de solución. Si reiniciar mejora las cosas durante unas horas, el equipo se está degradando: memoria agotada, tabla de sesiones llena o firmware con un defecto conocido. Vale la pena mirarlo antes de que se convierta en costumbre.
¿Qué es un bucle de red y por qué tumba todo?
Es un cable que une dos bocas de la misma red y hace que el tráfico de difusión circule sin fin. El switch se satura reenviándolo a sí mismo y la red se congela por ráfagas. Un switch administrable con protección contra bucles corta el puerto y evita el episodio.
¿Sirve de algo monitorear si el corte dura un minuto?
Es justo el caso en que más sirve. Un sistema que consulta cada minuto registra la interrupción, la hora y su duración, y eso convierte una discusión en un historial. Sin registro, un corte corto no le consta a nadie.
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