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Problemas y soluciones

Las cámaras no están grabando: cómo se descubre y cómo se evita

Pasó algo el martes, alguien fue a buscar el video y no está. La imagen en vivo se ve perfecta, así que nadie se había dado cuenta. Un sistema de videovigilancia falla en silencio: ver en vivo y grabar son dos funciones distintas y solo una de ellas se nota cuando se rompe. Esta página te da el orden para encontrar la causa y la revisión mensual que hace que no vuelvas a enterarte tarde.

Por qué se ve en vivo y aun así no hay grabación

La imagen en vivo viaja de la cámara a la pantalla y no toca el disco. La grabación exige tres cosas más: que el grabador tenga la cámara asignada a un canal activo, que la programación diga que a esa hora debía grabar, y que haya un disco sano con espacio donde escribir. Cualquiera de las tres puede estar rota mientras el vivo funciona sin un fallo. A eso se suma un problema de percepción. La retención se consume en silencio: si la cuenta se hizo para treinta días y el sistema solo guarda nueve, nadie lo nota hasta que alguien pide algo de hace dos semanas. Y los grabadores suelen estar configurados para sobrescribir lo más viejo, que es lo correcto, pero convierte una retención insuficiente en un problema invisible en lugar de en una alarma.

Diagnóstico ordenado: de la grabadora al cable

Mira si falta todo o solo una parte

Es la bifurcación principal. Si faltan todas las cámaras en el mismo intervalo, sospecha del disco, de la alimentación del grabador o de la programación general. Si falta una sola cámara, el problema es de esa cámara, de su cable o de su canal. Y si lo que falta son intervalos sueltos en todas, casi siempre es grabación por evento que no se disparó.

Revisa el estado del disco antes que nada

Entra al menú de almacenamiento del grabador y comprueba tres datos: que la unidad aparezca, que esté en estado normal y no en solo lectura, y qué fecha tiene la grabación más antigua. Esa fecha es tu retención real, no la que dice el contrato.

Compara la programación con la realidad

Abre el calendario de grabación del canal que falla y verifica que el día y la franja horaria estén marcados. Un cambio hecho hace meses para ahorrar espacio, un horario que solo cubre días laborables, o un canal que quedó en grabación por evento tras una prueba, explican la mayoría de los huecos limpios y regulares.

Comprueba la hora del grabador

Si el reloj está desfasado, la grabación existe pero la búsqueda no la encuentra: pides las tres de la tarde y el archivo quedó guardado a otra hora. Verifica que el grabador sincronice contra un servidor de tiempo y que la zona horaria sea la de Panamá. Un sistema con la hora mal puesta también pierde valor cuando el video hay que entregarlo a un tercero.

Revisa energía y enlace de la cámara que falla

Si una cámara se cae y vuelve sola, mira si el grabador o el switch registran su desconexión, y a qué hora. Caídas a la misma hora todos los días apuntan a un temporizador o a una carga que se enciende cerca; caídas al azar apuntan al cable o a la alimentación.

Deja el cable para el final, pero no lo descartes

Un cable maltratado, un conector mal ponchado o humedad en una caja de exterior producen el mismo síntoma que una cámara defectuosa. La pista es el enlace negociado: si un tramo que debería dar un gigabit negocia a cien megabits, o el puerto acumula errores, el cable es sospechoso.

El disco: por qué uno de escritorio no aguanta aquí

La grabación de video es el peor trabajo que se le puede dar a un disco: escritura continua, secuencial y sin pausa, todos los días del año. Cerca de la totalidad de la actividad son escrituras.

Los fabricantes publican una cifra llamada carga de trabajo anual, medida en terabytes escritos y leídos por año. Un disco pensado para una computadora de escritorio ronda las decenas de terabytes anuales, porque se diseñó para una jornada de oficina. Un disco de vigilancia está especificado para varios cientos y para funcionar sin apagarse.

Haz la cuenta con tu sistema. Ocho cámaras escribiendo unos cuarenta gigabytes diarios cada una suman más de trescientos gigabytes al día, es decir por encima de cien terabytes al año. Ese número, frente a la especificación del disco que tienes puesto, te dice si el equipo va a durar años o meses.

  • Sectores reasignados y pendientes en los datos de salud de la unidad. Si crecen, se está muriendo aunque todavía grabe.
  • Horas encendida. Una unidad con muchos años de servicio continuo se cambia por calendario, no cuando falla.
  • El estado que reporta el grabador. Muchos avisan por pantalla o por correo, pero solo si alguien configuró el aviso.

Vijor Networks trabaja con unidades Western Digital para este uso.

Causas concretas y su arreglo

  • Disco lleno con sobrescritura desactivada: el grabador deja de grabar sin más. Actívala y recalcula la retención.
  • Disco de escritorio en un grabador que escribe sin parar: se degrada en meses. Usa una unidad especificada para vigilancia continua.
  • Unidad con sectores reasignados en aumento. Todavía graba, pero perderá bloques. Cámbiala antes de que el grabador la expulse.
  • Retención calculada con la cuenta optimista del fabricante. Rehazla con el caudal real y añade un margen del veinte por ciento.
  • Canal en grabación por evento con la sensibilidad baja o la zona mal dibujada. Deja continua en accesos y caja.
  • Programación que cubre horario laboral y deja fuera noches o domingos: la causa más frecuente de huecos limpios y repetidos.
  • Presupuesto de potencia del switch agotado. Las últimas cámaras se apagan y vuelven en bucle; el registro del switch lo delata.
  • Tramo de cable por encima de cien metros, mal ponchado o con humedad en una caja de exterior. Falla con la lluvia y funciona al día siguiente.
  • Grabador sin sincronización de hora: el video existe pero la búsqueda por fecha no lo encuentra.
  • Nadie revisa el sistema. Sin verificación mensual, cualquiera de las causas anteriores pasa desapercibida durante meses.

Energía: el presupuesto de potencia que nadie suma

Las cámaras de red se alimentan por el mismo cable de datos. El estándar define escalones de potencia, y confundirlos es una causa habitual de cámaras que se reinician solas.

  • El escalón básico entrega alrededor de quince vatios en el equipo que alimenta, de los cuales llegan cerca de trece al otro extremo por la pérdida del cable.
  • El escalón siguiente sube a unos treinta vatios entregados y algo más de veinticinco disponibles.
  • Los escalones altos llegan a sesenta y noventa vatios, y son los que necesitan las cámaras motorizadas y las que llevan calefactor.

La trampa no está en un puerto: está en la suma. Un switch tiene un presupuesto total de potencia que suele ser menor que la suma de todos sus puertos al máximo. Conectas ocho cámaras, funcionan, añades la novena y se apaga cualquiera de ellas, no necesariamente la última. Y el consumo no es constante: de noche los infrarrojos se encienden justo cuando nadie mira la pantalla.

Suma el consumo máximo declarado de cada cámara, no el típico, añade un margen del veinte por ciento y compáralo con el presupuesto del switch, no con el número de puertos. Lo desarrollamos en PoE y alimentación de equipos de red.

Y aparte: el grabador y el switch que alimenta las cámaras van en un equipo de respaldo de energía. Un corte breve no debe dejar el sistema sin grabar ni apagar una unidad en plena escritura.

La cuenta de retención, hecha con tus números

La retención no se elige, se calcula, y conviene hacerlo antes de comprar.

El caudal de una cámara en megabits por segundo, multiplicado por 3.600 y dividido entre 8, da los megabytes que escribe en una hora. Una cámara de resolución media con caudal de cuatro megabits por segundo escribe alrededor de 1,8 gigabytes por hora, unos 43 gigabytes al día. En treinta días, cerca de 1,3 terabytes de una sola cámara.

Ocho cámaras iguales piden algo más de diez terabytes para treinta días. Añade un veinte por ciento de margen y redondea hacia arriba: si compras exactamente lo calculado, la retención real se queda corta el primer mes.

Lo que sube el número sin que lo esperes:

  • La escena, más que la resolución. Un pasillo vacío comprime muchísimo; un patio con árboles moviéndose, no. Dos cámaras iguales pueden diferir al doble.
  • Los cuadros por segundo. Bajar de veinticinco a doce en zonas sin movimiento rápido ahorra casi la mitad sin perder utilidad.
  • El códec. Un codificador más moderno reduce el tamaño de forma notable con la misma calidad aparente.
  • La grabación por evento ahorra espacio pero cambia el tipo de garantía: si el evento no se dispara, ese momento no existe.

El cálculo completo está en cuánto almacenamiento necesita un NVR.

La revisión mensual que evita la sorpresa

01

Pide un video al azar de hace tres semanas

Es la única prueba que vale, y toma dos minutos. Elige una cámara distinta cada mes, una fecha y una hora concretas, y comprueba que el archivo aparece, se reproduce y se ve. Si la grabación más antigua es de hace nueve días cuando esperabas treinta, acabas de descubrir un problema meses antes de necesitarlo.

02

Revisa el estado de la unidad y el conteo de canales

Entra al menú de almacenamiento y confirma que la unidad esté sana, y al de canales para verificar que estén todos en línea y grabando. Anota el número: si el mes pasado eran doce y hoy son once, alguien va a tener que explicar cuál falta y desde cuándo.

03

Comprueba la hora y las imágenes

Verifica que el reloj del grabador coincida con la hora real. Mira las miniaturas de todas las cámaras: busca lentes sucios, telarañas, encuadres movidos por un golpe y vegetación que creció. Una cámara que graba pero apunta al techo cumple todos los indicadores técnicos y no sirve para nada.

04

Deja constancia escrita

Una hoja con la fecha, quién revisó, la retención observada y las cámaras en línea. Cuesta cinco minutos y convierte la videovigilancia en algo que se puede auditar. Cuando el video haga falta para un reclamo, ese registro también respalda que el sistema estaba operativo.

Qué puedes verificar tú y qué requiere subir al techo

Sin ayuda técnica puedes hacer casi todo el diagnóstico: mirar la fecha de la grabación más antigua, revisar el calendario de grabación del canal, comprobar la hora del equipo, contar cuántas cámaras aparecen en línea y pedir un video viejo al azar. Eso identifica la causa en la mayoría de los casos.

Hace falta un técnico cuando hay que sustituir la unidad de almacenamiento y recalcular la retención, cuando el presupuesto de potencia del switch se quedó corto, cuando el problema está en un tramo de cable de exterior o en un conector con humedad, y cuando el sistema creció sin plan y nadie sabe qué cámara está conectada a qué puerto.

Vijor Networks instala videovigilancia sobre equipos Ubiquiti y unidades Western Digital, y cotiza cada instalación según el sitio: no es un catálogo profundo de cámaras, es un montaje que se diseña y se mantiene. El trabajo sigue las cuatro etapas de siempre: diagnóstico, propuesta, implementación y soporte. Las personas del equipo atienden de lunes a viernes en horario de oficina.

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Preguntas frecuentes sobre grabación de cámaras

Se ve en vivo pero no hay grabación. ¿Cómo es posible?

Son dos caminos distintos. El vivo va de la cámara a la pantalla sin pasar por el disco; la grabación necesita además canal activo, programación que cubra esa hora y un disco sano con espacio. Puedes tener imagen perfecta con el disco expulsado o con el calendario cubriendo solo días laborables. Mirar la pantalla no prueba que el sistema esté grabando.

¿Cada cuánto se cambia el disco de un grabador?

Por calendario, no por avería. Una unidad que escribe de forma continua acumula muchísimas horas de servicio al año, y el reemplazo planificado sale mucho más barato que perder el video cuando hace falta. Revisa además los sectores reasignados: si empiezan a crecer, la unidad está avisando.

El sistema debía guardar treinta días y solo tiene nueve.

Casi siempre la cuenta original se hizo con un caudal optimista, o alguien subió la resolución o los cuadros por segundo después de la instalación. Mide el caudal real, rehaz el cálculo y decide: más disco, menos cuadros por segundo o un codificador más eficiente. Revisa también si alguna cámara enfoca vegetación en movimiento.

Una cámara se apaga y vuelve sola varias veces al día.

Es un problema de energía o de cable, casi nunca de la cámara. Suma el consumo máximo de todas las cámaras y compáralo con el presupuesto total de potencia del switch, no con el número de puertos. Si la caída ocurre siempre al anochecer, es el infrarrojo subiendo el consumo.

¿Grabación continua o solo por movimiento?

Depende de la zona. En accesos, cajas y bodegas conviene continua, porque si el evento no se dispara ese instante no existe. En zonas de paso ocasional la grabación por evento ahorra bastante espacio. Una combinación razonable es continua a menor cantidad de cuadros y subir la calidad cuando hay movimiento.

¿Por qué importa tanto la hora del grabador?

Porque la búsqueda es por fecha y hora. Con el reloj desfasado el material existe pero nadie lo encuentra, y al entregarlo a un tercero el sello horario pierde credibilidad. Configura sincronización contra un servidor de tiempo y fija la zona horaria de Panamá.

Comprueba hoy que tu video existe

Revisamos retención real, salud del almacenamiento, energía y programación, y te dejamos la rutina mensual por escrito.